01 marzo 2009

Preparándose para empezar...

A medida que nuestros/as hijos e hijas crecen, se plantea el tema de la escolaridad. Empezar el jardín de infantes trae muchos sentimientos encontrados, la alegría de verlo crecer, las ganas de que aprenda nuevas cosas, que se haga nuevos amigos, y también al mismo tiempo, el miedo de dejarlo al cuidado de otros, la angustia de separarse, la incertidumbre de no estar al lado de él. Más allá de estos, y otros sentimientos que pueda causar el comienzo de la educación formal, es conveniente saber que ir al colegio es, además de una obligación, una gran oportunidad para crecer, aprender, interactuar con otros niños, niñas y adultos.
Como padres y madres podemos ayudar a que la transición al jardín sea más suave y tranquila.
Si bien son muchos los factores que inciden en la disposición que la niña o niño tendrá hacia la escuela, uno de los más significativos es aquello que reciben de los padres y sus seres cercanos. ¿Qué historias escuchó sobre la escuela? ¿Cuál es la actitud de los padres o hermanos hacia la misma? ¿Qué comentarios se hacen sobre las cuestiones relacionadas con la educación? Frases como: "Cuando yo iba a la escuela la maestra nos gritaba todo el día", "En mi colegio, había unos chicos que te molestaban en el recreo" "Acá la educación es un desastre" "Uhh, ya empiezan las clases, ¡no sé cómo voy a hacer con estos horarios para llevarlos a los dos!" "Ojalá que te toque una buena maestra...", generan ansiedad, stress y miedos. La actitud hacia la escolaridad debe ser siempre positiva, transmitiéndole al niño/a mensajes de seguridad y confianza. Si, llegado el caso, surge alguna duda o problema con la institución, lo recomendable es no comentarlo delante de su hijo/a, sino pedir una entrevista con el docente o directivos.
Transmitirle a su hijo/a seguridad y alegría en relación al comienzo de las clases, lo ayudará a adaptarse más rápidamente y a disfrutar su días en la escuela.
Entonces, qué podemos hacer para facilitarle su escolaridad y se sienta seguro al entrar a la sala:

Brindar la oportunidad a tu niño/a para estar con otros adultos y otros niños, como abuelos, tíos, primos,etc.
Alentar su independencia, que se vista, coma y vaya al baño solo; que ordene sus juguetes o ayude, según su edad, en alguna tarea doméstica.
Saludar al irse, cuando dejes a tu hijo/a saludalo alegremente y decile en cuánto se volverán a ver.
Leer cuentos, realizar juegos similares a las que tu hijo/a hará cuando empiece el jardín. De esta forma irá aprendiendo ciertos modos-de-hacer en la escuela (como hablar por turnos, estar en ronda, etc)
Adaptar la rutina diaria a una parecida a la que realizará en el jardín, aprovechando la oportunidad para referirse a las posibles actividades que pronto estará haciendo en la sala.
Visitar el jardín, compartir una mañana o un almuerzo es muy beneficioso para que el niño se sienta más seguro.
Hablar y Escuchar. Contarle, siempre con una actitud positiva, las cosas que hará en la escuela, en la sala, en el recreo, al saludarse o despedirse; cuánto tiempo estará y quién irá a buscarlo. Escuche a su hijo/a, sus dudas, sus miedos, sus expectativas, y responda, de forma sencilla y directa.

Cuánto más sepan de las actividades que realizan en el jardín de infantes, de la forma de enseñar, de los horarios de la institución educativa, etc, antes de empezar, más fácil será ir preparando al niño/a para iniciar su escolaridad, ayudándolos a ser cada vez más independientes, a separarse de a poquito de los padres, brindándole seguridad y sostenimiento para aprender con alegría.


Según la edad es conveniente enseñarle al niño/a estas otras cuestiones:
Su nombre completo, el de sus padres, un teléfono de contacto (o escribirlo en el lado interno de su mochila). Reglas de seguridad, como, por ejemplo: no cruzar la calle solo, caminar por la vereda, rechazar regalos o invitaciones de extraños, hacerle caso a la maestra, el cuidado de sus cuerpos, hábitos de higiene, etc.

El primer día de clases de tu hijo o hija es un gran paso para toda la familia. Brindarle confianza y alegría, le dará la base afectiva que necesita para disfrutar esta nueva etapa llena de aprendizajes y nuevas experiencias.

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