Bombero, veterinario, maestra, abogado, médica eran las respuestas que contestábamos cuando, de chicos, nos preguntaban “¿Qué querés hacer cuando crezcas?”. Imaginarnos de grande era divertido, y lejos de angustiarnos, nos alegraba. Ahora, ya cerca de terminar el secundario, escuchamos una y otra vez la misma pregunta: “Y vos, ¿ya sabés qué vas a hacer cuando termines el secundario?”. Aunque para algunos es una pregunta de respuesta obvia, muchos otros suelen quedarse en blanco o dar un listado tan largo de posibles carreras que elegir es ¡misión imposible! Encontrar la propia carrera no es fácil, pero de ningún modo imposible. Hace falta tomarse un tiempo para reflexionar y pensar sobre uno mismo y fantasear sobre su futuro. Poder atravesar la crisis y la angustia que despierta el fin de una etapa y la incertidumbre del comienzo de otra nueva, requiere contar con un espacio de confianza, de orientación y contención que permita a los adolescentes ir acercándose a su vocación. No hay fórmulas mágicas. Las respuestas van a ir surgiendo de uno, a partir de un trabajo de autoconocimiento, información, análisis y planificación. Si bien las familias influyen o estimulan ciertas decisiones, es importante que la elección se haga por convicción y gusto propio. En un momento donde la identidad se pone en juego, contar con el sostén familiar es de vital importancia. La comunicación entre padres e hijos, el intercambio de experiencias, charlar sobre los aciertos y errores de los padres, explicitar los miedos y expectativas de ambos, y sobre todo, que la familia apoye las decisiones, acertadas o no, de los hijos ayuda a quitar el dramatismo de una situación cargada de sentimientos encontrados. La consulta con un profesional puede también ayudar a elegir con más confianza. Sobre todo en los casos en que la elección de una carrera, implica el traslado a otra ciudad.
Es importante resaltar que la elección vocacional abarca los estudios de grado, pero también los excede. Es por eso que es importante pensar a largo plazo en lo que se quiere hacer, y entender que la carrera que uno estudie es un medio para lograr esos objetivos, y no un fin en sí mismo. Año a año se abren nuevas carreras, y nuevos mercados, informarse sobre estas opciones puede ayudar a aquellos que no se “veían” estudiando ninguna de las carreras tradicionales.
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